Un mundo de oportunidades abre sus puertas a China

China, es conocida como una de las naciones más antiguas alrededor del mundo y de la misma son originarias infinidades de invenciones tan relevantes para la evolución de la humanidad como el papel, la imprenta, la pólvora o la brújula.

Este es un país enorme, que cuenta con grandes contrastes, pero además con una gran complejidad, siendo estas unas de sus más resaltantes características. Aproximadamente China posee 1.390 millones de habitantes, de los que su población se ha concentrado en el este, sobre todo en torno a las zonas costeras. Su desarrollo económico se ha situado de forma acentuada en el Golfo de Bohai, es decir: Pekín, Tianjin, Hebei y Shandong. Pero también en el delta del río Yangtze, Shanghai, Zhejiang y Jiangsu, además del delta del río Perla, Guangdong y Fujian, donde dichas zonas se encargan de contribuir en su conjunto, a más de la mitad del PIB generado por el continente chino.

Con respecto a su acceso a la Organización Mundial del Comercio (OMC), los bajos costes laborales y la orientación a la exportación se han convertido en algunas de las claves de su evolución durante la última década, ya que se trata de la primera potencia exportadora. Tal situación también ha logrado influir en el creciente desarrollo de la dotación de infraestructuras, grandes flujos de inversión extranjera directa y transferencia de tecnología, entre muchos más. Sin embargo, la recesión mundial acompañada de la crisis financiera han ido afectando la economía china, contribuyendo a que tengan que ser tomadas diversas medidas a fin de poder ser reformada estructuralmente.

Se conoce que la economía china alcanzó un cierre en 2017, con un incremento de 6,9%, el mismo experimentó una desaceleración durante el 2018-2019, situación debida a que se implementaron políticas fiscales menos expansivas que en el año anterior. Tras lo cual, la introducción de medidas de ajuste en determinadas industrias redujo los niveles de contaminación y de la misma forma, una disminución de la oferta de crédito que se derivó de una regulación más exigente a fin de poder limitar las actividades dentro del sector bancario. Más allá de esta ralentización, la economía china vivirá un crecimiento a un ritmo bastante notable durante los próximos dos años, lo que se traduce en 6% más.

“A partir de 2016, la economía china empezó a experimentar una transformación hacia un nuevo modelo de crecimiento, más enfocado hacia la innovación, el consumo interno y los servicios, donde antes estaba más dirigida a la producción masiva y las exportaciones”.

Aunque China continúa siendo el mayor y principal fabricante del mundo, ha mostrado una búsqueda hacia la especialización en productos que presenten más valor añadido. Es así como en la actualidad, se podría decir que la innovación ha resultado su principal motor y ello queda demostrado con el tren de alta velocidad y el crecimiento de negocios como Alipay, del grupo Alibaba, y todo el sector de comercio electrónico y empresas de telecomunicación como Huawei, ZTE y Lenovo. China ha sabido aprovechar la tecnología para lanzar estas creaciones, que están cambiando la vida de los ciudadanos chinos y ayudando al país a alcanzar mayor prosperidad.